¡Atentos, fans del Cosmere!
@naai_universe
Ha llegado uno de los momentos más esperados para muchos de los fans de Brandon Sanderson: ver sus libros en la pantalla. Y es que después de mucho tiempo Apple TV+ ha adquirido los derechos del universo del Cosmere para adaptar los libros de Brandon, empezando por Nacidos de la bruma (Mistborn), en formato película, y El Archivo de las Tormentas como serie. La elección no es casual. Nacidos de la bruma ofrece una historia intensa, directa y con un sistema de magia visualmente potente, ideal para introducir al espectador. Por su parte, El Archivo de las Tormentas representa la obra magna de
Sanderson: personajes profundamente trabajados, planetas muy diferentes entre sí, sistemas de magia complejos, en definitiva, un universo que exige tiempo, cuidado y ambición para ser trasladado a la pantalla.
El propio Sanderson siempre ha dejado claro que no concibe una adaptación sin una implicación real en el proceso por eso se implicará como consultor en sus adaptaciones, además de guionista y productor, teniendo la última palabra. Por esa parte muchos de los fans respiran tranquilos. ¿Algun/a fan del Cosmere por aquí esperando con ansia viva que lleguen estas adaptaciones?
Del señalamiento público a la disculpa: el conflicto entre K. M. Moronova y H. M. Wolfe
@hijadelmal__
La polémica entre K. M. Moronova y la autora indie H. M. Wolfe ha seguido escalando en redes tras días de cruces públicos, capturas y reacciones de la comunidad lectora. El conflicto comenzó cuando Moronova acusó a Wolfe de «usar ICE (Immigration and Customs Enforcement, la agencia federal de Estados Unidos
encargada de inmigración y control de aduanas. Depende del Departamento de Seguridad Nacional y suele estar en el centro de la polémica por detenciones, deportaciones y redadas.) para promocionar su libro» después de que esta compartiera una cita de su novela distópica acompañada de un mensaje político.
Las respuestas de Moronova (marcadas por un tono visceral y reiteradas publicaciones afirmando estar «temblando de rabia») provocaron una reacción en cadena: lectores y autores denunciaron un ataque desproporcionado a una autora negra, señalaron un doble rasero en el uso de citas políticas en literatura y criticaron que, poco después, Moronova promocionara sus propios libros.
La controversia tuvo un impacto inmediato en el comportamiento lector: en los días posteriores comenzaron a proliferar ventas de sus libros en Vinted, coincidiendo con mensajes de usuarios que afirmaban querer retirarlos de sus estanterías.
Días más tarde, Moronova publicó una disculpa pública reconociendo que reaccionó desde la ira, aunque esta fue recibida de forma desigual: mientras algunos defendieron la rendición de cuentas, otros la calificaron de control de daños, más orientado a frenar la crisis de imagen que a asumir plenamente el impacto del señalamiento inicial y subrayaron que no abordaba de forma suficiente el sesgo racial ni el impacto del señalamiento inicial. Por su parte, Wolfe defendió con firmeza su derecho a canalizar su rabia política a través de la ficción distópica y recibió un amplio apoyo de la comunidad, reabriendo el debate sobre activismo, marketing, privilegio y quién decide cuándo la literatura «cruza una línea».

Correctora artificial
@inma.gm92
El pasado lunes se nos presenta de la mano de @liosjournal una de las situaciones, probablemente, más descorazonadoras para los escritores.
Desde su perfil de Instagram nos expone una situación que le afecta tanto a nivel profesional como personal ya que, a raíz de la creación de su sello de servicios editoriales Bluemoon comenzó lo que podemos llamar una “pesadilla”. Todo comienza en diciembre de 2024 cuando una seguidora que es autora, lanza una caja de preguntas en stories de Instagram ofreciendo sus servicios editoriales. La respuesta obtenida a la pregunta de cómo corrige tan pronto es, como poco, ambigua, como si de una Inteligencia Artificial se tratase. A pesar de las sospechas de Lio, el problema real llegó cuando uno de esos manuscritos fue publicado y el resultado era claro: había sido tratado con Inteligencia Artificial.
A pesar de la evidente sospecha, decidió no hacer saltar la liebre hasta que llegaron más casos parecidos: libros traducidos con IA y portadas hechas por ilustradores profesionales modificadas con la misma herramienta. Además, no trabaja enviando sugerencias, sino que directamente reescribe el manuscrito.
Pero el asunto no se queda ahí. Algunas escritoras que posteriormente contrataron algún servicio en BlueMoon, aseguran que en las correcciones los tiempos verbales estaban mal puestos e incluso aparecieron personajes ajenos a la historia original.
La bomba estalló la semana pasada cuando aparece en Instagram un perfil sospechosamente parecido ofreciendo los mismos servicios editoriales que en un principio ofrece BlueMoon, su fundadora decidió lanzar un post en su cuenta de Instagram con varios objetivos: avisar a la comunidad de escritores de las malas artes con el uso de la IA en su trabajo, la copia de sus servicios e incluso de la paleta de colores y finalmente desmentir cualquier vinculación de sus serviciosque ofrece @nightbloom_ediciones. Os dejamos una comparativa de los perfiles para que juzguéis vosotros mismos.
Desde La Gaceta os animamos fervientemente a comprobar la formación de las personas con las que vais a trabajar en vuestro manuscrito para evitar malos tragos con algo tan delicado como es el resultado final de vuestro libro.


David Uclés dinamita un foro literario sobre la Guerra Civil española
@inma.gm92
El escritor David Uclés, recientemente conocido por haber ganado el Premio Nadal otorgado por la Editorial Planeta a través de su sello Destino con su novela La ciudad de las luces muertas y su novela más vendida La Península de las casas vacías, ha dinamitado, por razones políticas, unas jornadas literarias sobre la Guerra Civil que se iba a celebrar en Sevilla a través de la Fundación Cajasol.
El evento organizado por Pérez-Reverte y Vigorra titulado “1936: La guerra que todos perdimos” ha tenido que ser aplazado debido a que David Uclés declinó su asistencia al evento porque iba a compartir mesa con políticos como José María Aznar (expresidente del Gobierno de España) e Iván Espinosa de los Monteros.
Según palabras del propio Ucles decidió no participar ya que no era un evento dedicado solamente a escritores, sino que iban a participar también políticos como los anteriormente mencionados, Aznar “por haber sido el presidente que más ha dañado al pueblo español” y De los Monteros por ser cofundador del partido Vox.
Igualmente alegó que “la guerra no la perdimos todos sino que la sufrimos todos, pero quien la perdió el bando republicano”, y que el título estaba fuera de lugar.
Por otra parte, los organizadores del evento aclararon que en un principio ese no era el título del cartel, sino que era “¿La guerra que todos perdimos? 1936-1939”, pero que finalmente hubo un fallo de maquetación que provocó que se eliminaran los signos de interrogación del mismo.
Igualmente, la lista de los asistentes era pública y habían confirmado su asistencia desde hace meses, por lo que este cambio de última hora por parte de Uclés no les ha podido pillar más desprevenidos.

Desde la organización han declarado que a raiz de la comunicación de Uclés de no participar (por razones principalmente políticas) han recibido presiones y amenazas por parte de otras organizaciones políticas que finalmente han provocado el aplazamiento de las jornadas a otoño, ya que, además, otros asistentes se han apartado de este evento, ya sea por el supuesto fallo en la maquetación o la lista de asistentes.Mientras, Uclés a través de sus redes sociales ha celebrado el aplazamiento de las jornadas porque “no han dejado que los manipule nadie”.
Cuando el lector pide un reembolso a la autora
@hijadelmal__
La autora Nyxia ha compartido en BookThreads el mensaje surrealista de una lectora que, tras comprar su libro en Amazon y admitir que «no le está enganchando y que no tiene tiempo para leerlo», le propone que sea la propia autora quien se lo recompre o le ayude a recuperar el dinero. La captura se ha viralizado rápidamente, provocando incredulidad y críticas entre otros autores y lectores,
que recuerdan que existen vías normales como venderlo de segunda mano, regalarlo o donarlo, pero que trasladar la responsabilidad de una compra personal a quien ha escrito el libro cruza una línea.
El episodio ha reabierto el debate sobre expectativas, consumo cultural y la falta de límites hacia los creadores.
«Los verdaderos escritores no escriben para vender»
@naai_universe

¿Para qué escriben los escritores? ¿Para qué pintan los artistas? ¿Por qué cobrarán los maestros si su vocación es enseñar? ¿Y los médicos? ¿También deberían curar “por amor al arte”?
La pregunta no es nueva. Lo nuevo es la naturalidad con la que se lanza como reproche moral cada vez que un escritor osa hablar de su trabajo. Según esta lógica, escribir por pasión es incompatible con querer pagar el alquiler, porque claro, la literatura, al parecer, es una actividad mística que se corrompe en cuanto entra en contacto con una factura.


Ahora bien: sí, se puede hablar de cómo se vende. Se puede debatir sobre las formas de promoción, las estrategias de marketing y los modos de autopresentarse en un ecosistema saturado de ruido. Algunas prácticas pueden resultar invasivas. Otras cansan y otras simplemente no nos interpelan.
Y está bien decirlo, pero eso es otra conversación.
Criticar cómo se promociona una obra no es lo mismo que condenar el hecho mismo de promocionarla. Todo depende del prisma desde el que se mire: lo que para unos es insistencia, para otros es supervivencia; lo que para unos es mal gusto, para otros es visibilidad en un sistema que rara vez juega a favor del autor.
Lo curioso es que nadie se escandaliza cuando una editorial despliega campañas agresivas, ni cuando las plataformas repiten hasta el cansancio el mismo título. El problema aparece cuando el escritor toma la palabra y se convierte en su propio altavoz.
¿Te molesta que los escritores promocionen sus libros… o te molestan algunas formas concretas de hacerlo? Os leemos en comentarios.
Entrevista a Adriana LS Swift, autora de
@hijadelmal__
Define tu obra con una sola frase.
Ecléctica en cuanto a géneros y no apegada a la moda editorial del momento.
Si tu libro fuera un color, ¿cuál sería?
Puede que el turquesa, pero porque es mi color favorito y a veces veo ese color de fondo cuando escribo.
¿Qué escena te costó más escribir?
En cuanto a dolor, la muerte de cierto personaje (tanto que voy a tener que resucitarlo) y en cuanto a dificultad, toda la segunda parte de Danger por ajustar a la perfección todos los saltos temporales con el resto de libros de la serie.
¿Cuál fue el primer detalle que imaginaste de tu historia, incluso antes que el argumento?
Suelo ver escenas aleatorias y sin sentido antes incluso de saber que voy a escribir un nuevo libro. Me llaman tanto la atención esos breves fragmentos que me intereso por saber más… y acaba surgiendo toda una historia.
¿Tienes alguna manía secreta a la hora de escribir?
No soy de las que necesita tener una taza de té cerca y cosas parecidas, ya que aprovecho cualquier momento para seguir avanzando en una historia. Lo que sí que me sucede es que me suele dar cierta ansiedad irme a dormir después de escribir y dejar una escena a medias, así que, cuando siento que me está empezando a ganar el sueño, hago que en la historia coincida con el momento en el que los personajes también se van a dormir. Es una manía que tengo desde el principio y no se me quita. A veces también me gusta comenzar a escribir una historia, al menos, crear el documento, en alguno de mis viajes. No sé si es porque viajar me motiva para escribir como pocas cosas lo hacen, pero cuando planeo un viaje, de forma automática pienso en qué historia de las pendientes me gustaría empezar. Lo malo o lo bueno, según se mire, es que viajo bastante.

¿Con qué palabras te gustaría que te describieran como autor?
Arriesgada, meticulosa y original.
¿Qué miedo te acompaña a la hora de publicar? ¿Cómo lo combates?
Amo tanto escribir que nunca siento miedo al publicar una historia. Sé que tendría que preocuparme por cosas como los top de Amazon y regalías, pero con tal de que mis historias gusten a la gente y me escriban para hablar de ello, es más que suficiente. Todo lo demás es un extra que, eso sí, agradezco enormemente.
¿Qué frase te gustaría que se tatuara un lector después de leer tu libro?
Puede que “Tú siempre conmigo”, “Umbrella, babe” o “Molt i sempre”. Son especiales para mí.
¿Qué parte eliminada de tu libro te duele no haber podido mantener?
Esto tampoco me ha pasado nunca. Lo que sí me ha sucedido es escribir una escena en saga What if entre Laura y Enrique y, después de varios capítulos más, sentir que necesitaba borrarla o no iba a ser capaz de seguir amando al personaje de Laura. No cuadraba con la historia en ese punto y decidí darle su lugar en otra.
¿Qué consejo literario sigues, aunque sabes que no deberías?
No escribir por modas, escribir solamente lo que disfruto y sé que me gustará releer mil veces. Sé que se ponen de moda ciertos tropes y géneros, cierto tipo de novela, pero es algo que desde el principio tengo claro que no va conmigo. Tampoco me obligo a escribir al día cierto número de palabras, ni estoy revisando los top de Amazon, las regalías o las reseñas de la gente. Son cosas que me parecieron demasiado tediosas y sin sentido los primeros meses, hace ya muchos años, y de las cuales me alejé por completo por prescripción propia. Sí, reconozco que tendría que preocuparme por esas cosas, pero no puedo ni quiero. Y todavía no me arrepiento de ello.
¿Por qué eres escritora?
Sé que en esta respuesta nos solemos poner filosóficas, pero soy escritora porque no sé vivir sin escribir. Me proporciona una absoluta felicidad y no sé qué sería de mí si no pudiera enfrentarme a la vida escribiendo.
Si tu libro fuera adaptado a la gran pantalla o una serie, ¿qué debería mantenerse sí o sí?
En cada historia, tendría bastantes líneas rojas que no permitiría que se modificaran, pero en líneas generales, la psicología de los personajes. Son así, tal y como los he creado, y si los cambiaran por seguir la moda del momento o para que encajaran con vete tú a saber qué, rompería cualquier contrato. Seguiría siendo pobre, sí, pero muy feliz con lo que hago. Si no puedo tener ambas cosas en la vida, elegiré la segunda. Siempre.
